Pollo crujiente

Pollo crujiente

Crujiente por fuera y tiernísimo por dentro, este pollo es delicioso.

Reconozco que me encanta el sabor del pollo del Kentucky Fried Chicken, aunque también reconozco que no soy muy amante de los establecimientos de este tipo. También reconozco que -como muchos- he intentado reproducirlo, sin éxito –como todos- en casa. Así que he evitado la tentación de titular esta receta como Pollo KFC, o algo parecido.

Pero algo sí he conseguido, leyendo de aquí y de allá: una textura de rebozado muy parecida a la del original. Ojo, no hablo del sabor, ahí cada uno que le ponga las especias que quiera, sino del crujiente exterior.

El proceso completo de esta receta requiere empezar la elaboración tres días antes. Pero no os asustéis, no es imprescindible, aunque el resultado no es el mismo.

Primer día: reposo en salmuera del pollo. Este proceso le da una suavidad y jugosidad increíble. Pero si no tenéis tiempo o ganas, no lo hagáis. Os ahorraréis un día de trabajo.

Segundo día: macerado del pollo. Lo ideal es dejarlo toda la noche, pero con unas tres horitas tenéis bastante.

Nota por si hay niños. Evidentemente este macerado de especias se puede sustituir por la mezcla de harinas y  saltarse el reposo, pues no necesita adobarse el pollo, que debe ser salado antes.

Tercer día: fritura. Es importante cortar las pechugas en tiras finas (o en cuadraditos de bocado –nuggets-) ya que si no, no dará tiempo a que se cuezan mientras se fríen y queden crudas por dentro. O al revés, que se nos queme el rebozado si nos pasamos de tiempo de fritura.

Otro punto importante: el rebozado es voluminoso, así que con poco pollo obtenemos mucho producto. (Sí, sí, ya sé… no es como para mantener la línea). Si os fijáis en la foto de arriba, con una pechuga salen cuatro platos como ese.

Doy cantidades para cuatro personas.

Ingredientes:

– Una pechuga de pollo.

– Harina de trigo: 400 gr.

– Harina de maíz (maizena): 100 gr.

– Ajo en polvo.

– Pimentón dulce y picante.

– Hierbas provenzales.

– Curry.

– Pimienta y sal.

Procedimiento:

Primer día (salmuera):

Lavar y limpiar el pollo de cualquier tipo de grasa y sangre que pueda llevar. Trocearlo en tira finas.

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Colocarlo en un taper de paredes altas y lo sumergimos en 300 gr de agua. Añadimos 18 gr de sal (el 6% del peso del agua) y la disolvemos bien.

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Tapar y guardar en el frigorífico hasta el día siguiente.

Segundo día (adobo):

Poner a escurrir el pollo sobre un colador y reservar.

Mezclar en un bol 200 gr de harina y 200 gr de maizena. Añadir media cucharadita de café de pimentón dulce, picante, ajo en polvo, pimienta y curry, Añadir también una cucharadita rasa de sal. Incorporar 300 cc de agua y batir muy bien para que no queden grumos. Debe quedar una mezcla líquida pero espesa.

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Incorporar el pollo y mezclar muy bien para que todos los trozos se impregnen en el adobo. Tapar con film transparente y dejar reposar en el frigorífico hasta el día siguiente. Si es posible, ir removiendo de vez en cuando.

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Tercer día (fritura):

Poner en un bol 200 gr de harina. Añadir las mismas especias que para el adobo y mezclar muy bien.

Poner una olla estrecha y profunda al fuego. Añadir abundante aceite y calentar hasta los 180º.

Ir pasando los trozos de pollo, escurridos, por la harina especiada.

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Sacudir bien el exceso de harina y freírlos durante dos o tres minutos. Escurrir sobre papel absorbente.

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Emplatar junto a una ensalada y servir.

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